Un ‘efecto dominó’ de quiebras amenaza a miles de empresas.

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Domino effect in business. One businessman leader falls and brings down other figures of employees. System disruption

 Una parte de las empresas no tendrá más remedio que echar el cierre cuando acabe la protección legal con la que cuentan desde hace un año. Es prácticamente la misma situación en la que se encuentran buena parte de los 900.000 trabajadores en ERTE, cuyo futuro no tiene por qué ser el paro, aunque tampoco la vuelta a su puesto de trabajo. Tras 12 meses de crisis –con su primer gran confinamiento, las posteriores limitaciones del verano y las restricciones de la segunda ola–, cada vez más negocios optan por el cierre frente a la posibilidad de presentar un concurso de acreedores (las antiguas quiebras judiciales) para tratar de salvar su futuro.Desde el pasado mes de septiembre, la tendencia es clara: el número de empresas que han presentado declaración de concurso de acreedores ha ido incrementándose:un 25% tras el verano;un 26% en noviembre;y hasta un 30% en diciembre, según los datos de los Registradores. En enero, con los registros más actualizados, la situación se ha estabilizado mínimamente.Esta realidad contrasta con la que las empresas han vivido durante el año de la pandemia: una gran bolsa de negocios sobreviven casi como si fueran ‘zombis’ a la espera de una liquidación a la que saben que están abocados. Solo así se explica que en 2020 el número de compañías que presentó concurso de acreedores fuera inferior a las que lo hicieron en 2019. El año de la pandemia ha cerrado con 3.428 expedientes, frente a los 3.632 del ejercicio anterioro los 3.614 de 2018, dos años en los que la economía se encontraba en pleno proceso de recuperación.

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