Los AEP (u otro instituto pre-concursal concebido para pymes) podrían servir en esta nueva crisis económica post-covid-19 como instrumento para tratar de salvar a tiempo pymes viables con problemas de liquidez, pero siendo necesario para que tengan eficacia, acometer una reforma urgente en nuestra legislación concursal a fin de estimular la concesión de financiación, tanto por parte de las entidades financieras como por parte de socios y personas especialmente relacionadas con el deudor así como la protección de los activos durante la negociación con medidas como las siguientes; -Estimular a la banca para la dotación de liquidez a las pymes viables, reforzando la protección de este nuevo crédito en un futuro concurso del deudor mediante su íntegro reconocimiento como crédito contra la masa; -estimular igualmente las aportaciones de tesorería realizadas por parte de los socios, administradores sociales y otras personas especialmente relacionadas con el deudor, dotando a esta financiación propia; -proteger con igual intensidad la financiación “puente” concedida por las entidades financieras a las pymes para que puedan aguantar en condiciones sostenibles durante el plazo de negociación del AEP con los acreedores; -ampliar el periodo de negociación del AEP hasta, al menos, seis meses, y establecer un escudo protector para el deudor y sus activos durante ese periodo suspendiendo la posibilidad de que sean objeto de ejecución o embargo, alcanzando dicha protección a todos los bienes del deudor, incluidos el dinero, cuentas corrientes, activos líquidos y aquellos activos no afectos a la actividad empresarial siempre que estos últimos se presten como garantía para la obtención de financiación en el marco del acuerdo de refinanciación o AEP etc…

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