Los centros comerciales al límite: algunos barajan solicitar un concurso de acreedores.

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A la caída de rentas por la huida de inquilinos, hay que sumarle un mayor desembolso en la partida de gastos comunes de las instalaciones, que normalmente suelen ser compartidos entre los comerciantes y el casero queda exento de esta carga, pero al faltar algunos inquilinos estos propietarios se ven obligados a asumirlo.Paralelamente, los caseros buscan nuevos inquilinos, pero las ofertas que les llegan son inasumibles, ya que estos potenciales arrendatarios confían en su poder de negociación y luchan por suculentas rebajas tanto en el precio de la mensualidad, como en el montante que deben desembolsar inicialmente. Otro de los aspectos más negociados son los plazos del contrato, ya que los nuevos inquilinos reclaman permanencias más reducidas.En este sentido, las fuentes consultadas creen que otros pequeños propietarios no han dado aún el paso de solicitar un concurso de acreedores porque tienen la esperanza de que antes de Semana Santa puedan recuperar las ventas, al menos volver a las tasas registradas en noviembre o las primeras semanas de diciembre.

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