La pandemia ha puesto de cabeza el mundo laboral, que se debate frente al dilema de las oficinas vacías. ¿Podría Canarias ser el destino perfecto para teletrabajar?

Imagínese que el despacho de su oficina no está en un edificio del centro de la ciudad, sino en medio del campo o al lado del mar. Y que para llegar a él no sea necesario meterse a diario en el atiborrado Metro de Madrid a hora punta o, en este caso. No.

La realidad suele ser siempre bastante más descafeinada pero, con un poco de optimismo, en lugares como Coconat se puede examinar lo que podría ser el futuro ideal del trabajo en un mundo post pandemia. Más teletrabajo y ‘home office’, menos oficinas tradicionales. Coconat es una granja-oficina ubicada más o menos a medio camino entre Berlín y Leipzig. Desde la capital se hace una hora de camino en coche, con menos de 100 habitantes y está rodeado por todos lados del verde intenso típico del campo alemán.

Un cartel que cuelga en vertical al lado de la vía principal del pueblo detalla lo que ofrece este espacio de retiro: puestos de trabajo, hospedaje y posibilidades de ocio al aire libre en las pausas laborales. “El 75% de nuestros clientes viene de Berlín”, nos explica Julianne Becker, cofundadora de esta granja de ‘co-working’. “Muchos autónomos, pero también gente que trabaja para grandes compañías. Y organizamos seminarios para oenegés o grupos internacionales, ya que una de nuestras ventajas es que estamos en el centro de Europa”, dice esta estadounidense de 42 años instalada desde hace casi una década en Alemania. Algunos clientes se quedan sólo cuatro o cinco días, pero otros varios meses. Ahora mismo, cuenta Becker, hay un huésped que llegó antes del estallido de la crisis del covid-19 y lleva ya medio año en la granja.

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