ATA reclama para el colectivo ayudas directas por valor de 6.000 millones, prorrogar hasta final de año los ERTE y las ayudas al colectivo, ampliar automáticamente los créditos ICO o facilitar las moratorias y aplazamientos de cotizaciones e impuestos

Un año después de que estallara la pandemia, el colectivo de autónomos está ya cansado de esperar unas ayudas que no terminan de llegar mientras muchos se han visto abocados a tener que cerrar sus negocios y otros 300.000 prevén hacerlo próximamente. El escudo de protección desplegado por el Gobierno, con medidas como los ERTE o las prestaciones para los emprendedores afectados, resulta ya insuficiente ante el alargamiento de esta crisis sanitaria. Por ello, desde ATA, la asociación mayoritaria de trabajadores por cuenta propia, enviaron este martes al Ejecutivo un plan con diez medidas que creen necesarias para que no naufraguen más empresas y puedan aguantar hasta que llegue la recuperación, entre las que se incluye extender los ERTE y las prestaciones a los autónomos hasta final de año, ayudas directas por valor de 6.000 millones de euros, la ampliación automática de los periodos de carencia y amortización de los créditos ICO, facilitar las moratorias y aplazamientos de cotizaciones e impuestos de forma automática o permitir las deducciones de gastos asociados al teletrabajo durante la pandemia.

Así, ATA exigió al Gobierno poner en marcha antes del 1 de abril una línea de ayudas directas de 6.000 millones de euros para el millón de autónomos que han visto reducida su actividad en más de un 50% debido a la pandemia. Esta inyección de liquidez podría canalizarse a través de transferencias directas o mediante compensación de cuotas a la Seguridad Social o tributos, según especificaron.

«España es el único país de la Unión Europea que no ha dado ayudas directas a los autónomos, el único que no ha compensado a los autónomos y a las empresas por los cierres o las limitaciones que la Administración ha decretado a causa de la pandemia», se lamentó Lorenzo Amor, presidente de ATA, que recalcó que ni los ERTE ni los ceses ni los avales o moratorias son ayudas directas. Además, Amor pidió que no se llamen ayudas directas, sino que se vean como una «compensacion», «indemnización» por las restricciones a los negocios y la actividad.

El vicepresidente de la CEOE pidió además que estas ayudas que el Gobierno prevé aprobar el próximo viernes y del que -se quejó- no tienen ninguna información a día de hoy no se limiten a determinados sectores, porque «podemos dejar a mucha gente atrás». Para Amor, está claro quiénes son realmente los que necesitan esta inyección directa de dinero: los 600.000 autónomos que han solicitado el cese de actividad y las 300.000 empresas que aún tienen abierto un ERTE. «Estas son las que necesitan ayudas directas para poder mantenerse», afirmó, mostrándose partidario de que estas ayudas se modulen en función del tamaño del negocio.

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