El ministerio dirigido por María Jesús Montero defiende que pasar más de 183 días en el país se considera residencia habitual

Los ciudadanos extranjeros que se vieron obligados a permanecer en España durante el periodo de confinamiento como consecuencia de la pandemia y que, por lo tanto, residieron en el país más de 183 días, deben tributar en España por el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), dado que a efectos fiscales se consideran residentes.

Así lo indica la Dirección General de Tributos en una consulta realizada el pasado mes de junio por un matrimonio de residentes fiscales en Líbano, quienes llegaron a España en enero de este año para realizar un viaje de tres meses pero que, debido al estado de alarma, no pudieron regresar a su país. En la consulta precisaban, además, que no reciben rentas en España y que habitualmente pasan menos de seis meses al año en el país.

De esta forma, Tributos aclara que los días pasados en España mientras duró el estado de alarma (del 14 de marzo hasta el 21 de junio) se contabilizan a efectos de determinar la residencia fiscal en el país, aunque fuera en contra de la voluntad de los ciudadanos y debido al confinamiento.

En la respuesta del ministerio a cargo de María Jesús Montero a estos ‘residentes forzosos’, que apunta además que el Líbano es uno de los territorios considerados por la legislación española como paraíso fiscal, se precisa que la residencia fiscal de las personas físicas se determina, entre otras circunstancias, que se entenderá que el contribuyente tiene su residencia habitual en España cuando “permanezca más de 183 días, durante el año natural, en territorio español”, como es el caso.

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